Guasón: los problemas mentales no son una cosa de risa


Leo hoy en CNN titulares como "Joker”: la obsesión y los peligros detrás de la película", refiriéndose al temor de que esta pudiera motivar un tiroteo masivo como el que ocurrió siete años atrás cuando se estrenó Batman, The Dark Knight Rises.

¿En serio hay gente tan loca en la vida real? Pues sí. Enfermos mentales hay por montón.

Dicen en medios y redes que además de incitar a la violencia, la película hace una exaltación o glorificación del villano, pero no es así realmente. Como lo ha dicho el propio actor Joaquin Phoenix, en entrevista para El Tiempo: "Es absolutamente necesario que tengamos empatía, pero eso no significa que disculpemos o justifiquemos el comportamiento violento".

Empatía que nace al estar sentados frente a la pantalla durante dos horas viendo cómo nace o se forma un villano, que no ha sido lo usual en el cine, pero es cada vez más frecuente ver la historia completa del malo.

Y es que antes de esta película, el Guasón era solo un loco y asesino de carcajada siniestra.

Pero ahora, gracias a esta cinta de Todd Phillips, vemos al detalle y en retrospectiva a lo que hay detrás del archienemigo de Batman: una persona con problemas mentales, incluido un trastorno de risa compulsiva, que además es víctima de un montón de circunstancias (de su madre, de personas cercanas, de la sociedad entera y del sistema mismo) y que no tuvo un camino distinto que convertirse en un loco y asesino.

Después de dos horas de película entiende uno la historia de este hombre atormentado convertido en criminal, pero en ningún caso puede celebrarla o justificarla. La película no quiere que salgas a la calle a hacer lo mismo. Si lo haces, es porque estás loco de remate y necesitas un psiquiatra. Es solo cine, es ficción.

Hecha esta aclaración innecesaria, habría que decir que Joker es una película hipnotizante, centrada en la psicología del personaje y no tanto en la acción; una película más cercana al drama que a la típica película de superhéroes donde abundan los músculos, las balas y las explosiones, y por todo eso bien podría llevarse muchos premios de los llamados "serios".

Además, no hay dudas sobre la comprometida actuación de Joaquin Phoenix, quien ha puesto el listón aún más alto para el próximo actor que quiera encarnar al despreciable payaso.

Densa, emocional, palpitante, reveladora. En conclusión, una excelente película sobre un personaje perverso.

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