'Bohemian Rapshody': con la música es más que suficiente


Sin creer que es la gran película del año, sí debo decir que me gustó 'Bohemian Rapshody', principalmente porque se enfoca más en la maravillosa música de la banda inglesa Queen que en la turbulenta vida (¿cuál no la es, sobre todo entre los artistas más geniales?) de su vocalista Freddie Mercury.

Que si era gay o bisexual ("lo que se ve no se pregunta", como diría Juan Gabriel), que si estuvo enamorado siempre de la misma persona (una mujer, Mary Austin, a quien heredó la mayor parte de su fortuna) o cómo se fue apagando por culpa del sida y de sus propios excesos, de todo eso ya ha corrido mucha tinta.

'Bohemian Rapshody' repasa todo eso por encima (no hacerlo sería falsear la realidad) y lo hace sin meter el dedo en la llaga. No se ensaña con el sufrimiento de los últimos días de Mercury (de hecho, lo ignora), no muestra hombres teniendo sexo entre ellos, por si acaso un beso (y todavía hay gente en la sala de cine que se sorprende con eso) y tampoco se muestra a nadie esnifando cocaína. Todo resulta muy prudente y correcto, apto para todos los públicos. Aquí no fue si querían una oda a lo incorrecto.

Y es un acierto. ¿Para qué mostrar a un Freddie Mercury casi en los huesos por el sida si lo verdaderamente emocionante es verlo cantar en un concierto como el Live Aid 1985? ¿Para qué esculcar entre sus sábanas si resulta más interesante conocer la historia de una legendaria canción como 'Bohemian Rapshody'?

¡Por eso la película se llama 'Bohemian Rapshody' y no Freddie Mercury! Y como él mismo terminó admitiéndolo después de que se le subió la fama a la cabeza, Queen es toda la banda y no solo él. Si alguno de sus miembros se va, nada es igual.

Hablemos del actor Rami Malek. Hace su mayor esfuerzo, pero como diría Amparo Grisales, 'no se llama Freddie Mercury' si nos atenemos solo al parecido físico. Los gestos y la excentricidad ayudan a compenetrarse con el personaje. Al final logra hacerle un digno homenaje al astro musical.

Pero si algo eriza la piel es ver cómo el fenómeno Queen logró llenar estadios y todavía hoy en día su música mueve fibras. La masiva y entusiasta asistencia de la gente a las salas de cine confirma que Queen sigue reinando.


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